Energía y Petróleo
Este es uno de los sectores más discutidos a nivel mundial. América Latina es la región que muestra avances en temas energéticos. El Consejo Mundial de la Energía estima que, en los próximos veinte años, el consumo energético mundial aumentará aproximadamente en un 50%, proporcionando energía comercial a 4000 millones de usuarios más. El análisis del sector energético es fundamental, para poder entender el desarrollo económico latinoamericano, en las que el análisis energético es una variable decisiva para la generación de crecimiento y empleo.
El crecimiento global, especialmente en los grandes países emergentes como China y la India, ha sido mucho más fuerte y sostenible de lo previsto, siendo la cuestión clave la disponibilidad energética. Mirando al futuro, los expertos coinciden en que las necesidades de energía primaria aumentarán hasta 2020, y prevén la duplicación de la demanda mundial energética hasta el año 2050.
Para conseguir los objetivos, se necesita una planificación cuidadosa y meticulosa por parte de nuestra industria, de gobiernos, de las instituciones intergubernamentales y de una sociedad civil preparada para este desafío.
Somos conscientes que las decisiones que tomemos hoy, determinarán el escenario energético global para los próximos 30 años. Las generaciones venideras heredarán, de esa manera, las consecuencias de nuestras decisiones de hoy.
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Los principales problemas existentes en la región son: la separación de las funciones del Estado y la secuencia en la implementación de las reformas, el logro de una competencia viable en los segmentos competitivos del mercado, la regulación de los segmentos no competitivos, los precios, los subsidios, los incentivos para las inversiones a largo plazo, y la estructura de los entes reguladores.
Otros problemas actuales son la desigual distribución y el consumo en el mundo. Aproximadamente el 80% de la producción mundial de energía primaria procede de recursos no renovables (carbón, petróleo y gas natural) y tan sólo el 13 por ciento de la energía mundial proviene de fuentes renovables (EIA 2007). Asimismo, la producción y el consumo de energía, plantean graves problemas de conservación del medio ambiente, que al mismo tiempo afectan a otros recursos productivos.
Las principales tendencias en el sector son, que el pronóstico de la proporción mundial del consumo de energía aumentará del 46 al 58 % entre 2004 y 2030 (EIA, 2007). En América Latina el crecimiento será a un ritmo promedio anual del 3% entre 2004 y 2020.
Otra tendencia es el aumento de la producción de energía renovable (consiste en energía producida o derivada de fuentes renovables indefinidamente, tales como la energía hídrica, solar y eólica, o de fuentes producidas de forma sostenible, tales como la biomasa – EIA 2007).
Los factores que determinarán la competitividad de las fuentes de energía renovables serán: los precios más altos de los combustibles no renovables y, las políticas y programas gubernamentales en apoyo del desarrollo de las energías alternativas. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos internacionales desplegados, los pronósticos no indican que la proporción de la energía renovable haya de aumentar significativamente a nivel mundial: un incremento escaso- del 7,4 al 7,6 %- es todo lo que se espera al 2030. La producción de energía hidroeléctrica aumentará, pero su proporción se mantendrá estable, mientras que las proporciones de otras energías renovables (incluida la geotérmica, la solar y la eólica) serán las que más rápidamente aumenten.
Así, los países están generando alternativas para el crecimiento económico de sus industrias, dado los altos costos de los recursos energéticos no renovables. El caso de Brasil es importante, dado que la utilización del biocombustible (sacado de la caña de azúcar) en su industria automovilística, es más competitiva que la utilización de petróleo. En Brasil, el 45% de toda la energía consumida proviene de recursos renovables.
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