El periodo que va entre hoy y el 2015 serán años que estarán marcados por grandes cambios generacionales, con diversos estilos de vida, que demandarán diferentes productos, ambientes de compra y estrategias de marca.
Otra cosa que se anticipa, es la irrupción de cuatro megatendencias en el pensamiento del consumidor en el retail, al 2015. Una de ellas, será la interconexión. Los consumidores esperarán conectarse con cualquier persona, en cualquier momento, y desde donde quieran. La interconexión también será una manera de vida, donde la gente consigue y comparte la información, comunica, hace negocios y socializa. Por ello, se espera una explosión de los sitios sociales de la red, diseñados para ampliar el alcance del individuo.
Otra tendencia, será el control de los medios con los cuales se interactúa. Los consumidores exigirán los productos que quieran, por el medio que quieran, y de las compañías que hacen negocio de la manera que ellos quieran.
Asimismo, la atención del consumidor estará centrada en “lo nuevo” y “lo mejor”. Los compradores interconectados tendrán las herramientas para descubrir, encontrar, filtrar y acceder a lo nuevo. Siempre, a un precio razonable.
Además, los compradores gravitarán hacia los productos y las experiencias que ofrezcan atención, interacción e implicación individual, en el proceso entero de la cadena de valor. Llevado al extremo, buscarán las oportunidades para implicarse dentro de toda la cadena de actividades para traer un producto al mercado, desde la concepción, diseño y creación, a la comercialización y la venta al por menor; incluso, a la financiación y a la recompensa.
Una tendencia importante en Latinoamérica será la aparición de strip centers, outlets y malls especializados; como respuesta a la necesidad del consumidor latinoamericano de optimizar su tiempo. Los outlets tienen un formato de precios bajos, y buenas marcas. Los strip centers consisten en negocios agrupados entre 10 y 15 locales, que por lo general no compiten entren ellos y permiten al consumidor realizar compras de forma rápida. Otra tendencia es desarrollar centros comerciales en zonas residenciales, para estar cerca del consumidor con poder adquisitivo.
La tecnología dominará en el 2015. Caídas de precios, amplia disponibilidad y adopción de dispositivos, infraestructura de trabajo y estandarización, acelerarán la integración de la tecnología. Esto producirá cambios más relevantes en la forma en que los consumidores compren en los próximos 10 años, que los que se dieron en los últimos 20 años, ya que tendrán acceso a dispositivos en casa y a la mano.
Los equipos móviles aumentarán su funcionalidad, y accesorios comunes funcionarán como dispositivos que irán almacenando nuestros requerimientos de productos y que guiarán nuestras compras. Por ejemplo, al ingresar a un supermercado, nuestro móvil
se conectará con un sistema central del local, el cual inmediatamente accederá a nuestro listado de compra. Enviará una señal indicándonos el lugar donde está el producto, el precio y las alternativas a dicho producto.
Existirá el pago biométrico con la huella dactilar. Se podrá pagar cualquier compra poniendo el dedo en un sensor, que leerá la huella dactilar y unirá la compra a una cuenta bancaria o número de tarjeta de crédito.
También se incorporarán los probadores con pantalla interactiva, que permitirán comunicarse con los vendedores sin tener que salir a buscarlos. Esta tecnología ya está siendo implementada en países como Japón, donde Mitsukoshi tiene a disposición de los clientes, un lector para escanear la etiqueta y ver si hay la talla y un teléfono para pedir que nos traigan una nueva. Asimismo, la información estará disponible en todas partes, en cualquier momento y en cualquier idioma (traducción instantánea). A los retailers y proveedores, la tecnología los reforzará a un nivel sin precedentes en la cadena de valor, en la colaboración y comunicación, desde el proveedor de materia prima hasta el consumidor final, y viceversa.
En 2015, los retailers serán inundados de información, tendrán nuestros datos de las transacciones, con los cual detectarán nuestros gustos y hábitos de compra. Esto dará lugar a nuevas estrategias adaptadas a las necesidades del cliente, y diseñadas para mejorar el viaje del comprador y la experiencia en los puntos de compras.