Latinoamerica telefonia movil

¿Será Latinoamérica el nuevo campo de batalla de la telefonía móvil mundial?

Latinoamérica está llamada a ser una de las regiones más importantes del mundo en el mercado de la telefonía móvil. Así lo estiman los últimos estudios que se han publicado en el sector. Según la GSMA, asociación internacional de operadores móviles, los celulares inteligentes representaban el 32% de las conexiones latinoamericanas en 2014 y se espera que representen el 68% de las conexiones totales para 2020. En cifras absolutas, eso supondrá que haya más de 605 millones de smartphones en la región en el año 2020, una cifra que sólo sería superada por la región de Asia Pacífico.

Respecto a la tasa de penetración en la población, en septiembre de 2014 era cercana al 35%, ya que 216 millones de personas utilizaron dispositivos móviles para acceder a Internet en América Latina. Para 2020, la GSMA calcula que la penetración rondará el 50% de la población, lo que supone que 105 millones de personas más tendrán acceso a Internet móvil. Este tipo de tecnología ya es actualmente el modo principal de acceso a la Red para la mayoría de la población latinoamericana. De hecho, las conexiones de banda ancha móvil superaron a las fijas en América Latina durante 2011. Esta situación se produce en toda la región, incluidos los cinco mercados más grandes (Brasil, México, Argentina, Colombia y Venezuela), en los que ya se registran cinco veces más conexiones de banda ancha móvil que de banda ancha fija.

Teniendo en cuenta el crecimiento de este mercado, se prevé una interesante batalla para hacerse con parte de este “pastel” entre las grandes empresas de telecomunicaciones internacionales y locales. ¿Llegarán nuevas compañías a los países de la región o las ya presentes fortalecerán su dominio? Ramiro Tovar Landa, profesor del Instituto Tecnológico Autónomo de México, apuesta por esta segunda opción.

“Se extenderá la rivalidad entre los grandes operadores que ahora están presentes a nivel continental. La competencia no equivaldrá a tener un número relativamente elevado de operadores en el mercado. La lucha será a nivel continental entre dos o tres operadores en cada país, dependiendo del ingreso de cada economía, donde los principales operadores seguirán siendo América Móvil, Telefónica y AT&T”, opina. Dado lo anterior, Tovar añade que es de esperar la consolidación de tales operadores en Latinoamérica por medio de adquisiciones de los operadores que sean de menor tamaño, a pesar de que los gobiernos de algunos países como México, Ecuador y Colombia han adoptado tratamientos regulatorios asimétricos que penalizan al operador de mayor tamaño relativo en cada uno de estos países. En su opinión, tal enfoque basado en el tamaño en el mercado no resulta consistente con una intensa competencia, que puede ser observada e intensa a niveles elevados de concentración. “La posición populista de penalizar a los grandes operadores de cada país resultará adversa para el propio proceso de competencia y de inversión”, advierte.

Según el último estudio de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) sobre el marco legal y los servicios de telecomunicaciones en América Latina, de media, los países de la región sólo cuentan con tres operadores de telefonía móvil, aunque en algunos casos concretos esa cifra puede oscilar entre uno y seis.

Sin embargo, Sergio Costa Sant’ Anna, profesor colaborador en IESE Business School y Universidad Pompeu Fabra en las asignaturas de Strategic Alliances e International Business, cree que las nuevas tecnologías pueden abrir el mercado a otros “importantes jugadores” internacionales del sector. Entre ellos, cita a la británica Vodafone o a la francesa Orange. La primera (el mayor grupo de telefonía del mundo) no tiene presencia como operadora en Latinoamérica y Orange no está presente en los principales mercados de la región. “Otra compañía que podría aprovechar la expansión del mercado es la Italiana TIM, que opera en Brasil, pero tiene problemas de gestión muy serios. Su expansión a otros países podría suponer un gran impulso a su negocio y también al sector”, indica. También cita a la brasileña Oi, que tendría la oportunidad de expandirse a otros mercados de la zona. “Por último y por cuestiones políticas, no nos podemos olvidar de China Mobile, que por las relaciones cercanas del Gobierno chino con los principales líderes de Latinoamérica, también puede ser una gran beneficiaria. Pero, en este caso, lo veo mucho más por una expansión de orden estratégica-política que realmente pueda competir con las otras empresas que he mencionado”.

Alejandro Mellado Gatica, profesor de la Escuela de Ingeniería Informática de la Universidad Católica de Temuco, cree que la llegada del nuevo operador WOM [a través de la compra de Nextel Chile por parte del holding británico Novator Partners] al mercado chileno puede indicar el camino que seguirán el resto de operadores en la región. “Con la irrupción de WOM en el mercado local chileno, puedo percibir que la publicidad y el costo de los servicios va migrando hacia una competencia por ganar clientes que no había visto antes. Creo que dependiendo de como le vaya a WOM las demás empresas de telecomunicaciones internacionales podrán evaluar si les conveniente instalarse en el mercado latinoamericano”, sostiene.

Expansión de las conexiones 4G

La creciente adopción de teléfonos inteligentes también está impulsando el desarrollo de las bandas anchas móviles de mayor velocidad. Según cifras de 4GAmérica, organización compuesta por proveedores de servicios y fabricantes de telecomunicaciones, América Latina y el Caribe alcanzó en marzo de este año los 16 millones de líneas 4G-LTE, con un incremento anual del 396%, lo que posiciona a la región como la de mayor crecimiento en el mundo en este tipo de conexiones. Esta asociación prevé que para el año 2019, este tipo de conexiones móviles de gran velocidad alcanzarán los 196 millones en el mercado latinoamericano. Y es que, según señala GSMA, los operadores latinoamericanos invirtieron casi 8.000 millones de dólares en licencias de espectro entre 2012 y 2015, mayormente orientadas a despliegues 4G. Esta asociación destaca que las inversiones de capital de los operadores móviles de Latinoamérica están aumentando significativamente y calcula que alcanzarán un total acumulado de 193.000 millones de dólares en el período de siete años entre 2014 y 2020.

Tovar cree que para que se cumplan los pronósticos de grandes inversiones por parte de las empresas, y dado que los próximos años serán de un relativamente menor crecimiento económico para los países de Latinoamérica, “los cambios regulatorios deberán favorecer la inversión, lo que implica que los países que han implementado regulaciones hostiles al tamaño de las empresas podrán tener una nueva etapa de reformas en las cuales se desregulen los mercados domésticos ante una evidente competencia de operadores con presencia multinacional”. Él cree que “los países con tenencias populistas podrán tener cambios impositivos que serán hostiles a la inversión de largo plazo y que provengan del exterior y, por tanto, obstaculicen la competencia entre tales operadores”.

Costa avisa de que las previsiones de expansión de las conexiones 4G “sólo podrán ser reales con un aumento en las inversiones en infraestructura por parte de los gobiernos y de las propias operadoras”. El considera que muchas compañías adoptarán formas de compartir estas infraestructuras con el objetivo de optimizar la utilización de sus activos y, por consiguiente, minimizar costes, además de reducir el tiempo de expansión hacia zonas geográficas nuevas y actualmente desatendidas. “Estamos delante de una gran oportunidad de crecimiento hacia zonas menos desarrolladas en Latinoamérica, sobre todo las rurales”, opina.

Mellado, por su parte, cree que la empresas deberían preocuparse por lo que ocurrirá cuando se desarrollen las redes de alta velocidad móvil y los clientes empiecen a pagar precios fijos por los servicios de datos y utilizar aplicaciones como WhatsApp o Telegram. “Va a ser un gran lío porque los márgenes para mantener toda la infraestructura de transporte de datos podrían estar muy ajustados”, opina.

¿Rebaja de precios y desarrollo rural?

El impacto que tendrán todos estos movimientos sobre los consumidores latinoamericanos y la sociedad en general es todavía una incógnita, pero los expertos apuestan por un descenso en los precios en los terminales y también en los servicios móviles, aunque con muchos matices. 

En opinión de Costa, la tendencia será una reducción de precios en los servicios a medio y largo plazo. “Pero, hay que tener en cuenta el grado de competencia dentro de cada país. Algunos de ellos tienen leyes proteccionistas y, en estos casos, no creo que se produzca una reducción de precio, pero sí un incremento a corto y medio plazo generado por los monopolios o oligopolios en estos mercados”, explica. “Los precios podrán bajar a corto y medio-plazo solamente con el aumento de la competencia en el sector”, añade.

Por otro lado, este profesor del IESE Business School cree que los beneficios del desarrollo de las redes móviles de alta velocidad para las economías latinoamericanas pueden ser sustanciales, especialmente para el desarrollo de las zonas de menor crecimiento económico o las rurales. “La red de telefonía juega un papel crucial en la integración de un país y, por consecuencia, en la generación de nuevos negocios. Así, la región se beneficiará con la generación de nuevos empleos, ya sea de forma directa o indirecta por la construcción de las infraestructuras, o por consecuencia del incentivo generado para la apertura de nuevos negocios en función de la disponibilidad de una tecnología que proporcione una comunicación con velocidad y eficiencia”, argumenta.

Un estudio reciente de la consultora McKinsey señala que el descenso de los precios de los terminales ha favorecido la compra de celulares inteligentes. A pesar de ello, estos aparatos todavía son un lujo que una gran parte de la población no se puede permitir. Según los cálculos de McKinsey, el precio medio de un dispositivo inteligente supone el 2,6% del PIB per cápita en México (259 dólares), el 4,5% en Brasil (521 dólares) y el 5,8% en Colombia (439 dólares).

Según Tovar, “desafortunadamente la tendencia de los precios a la baja en equipos terminales (dada la competencia entre los fabricantes a nivel global, las economías a escala y el cambio tecnológico), se verá interrumpida por las sustantivas depreciaciones de las monedas de los principales países de Latinoamérica (Brasil, Colombia, Chile y México) cuyas devaluaciones frente al dólar norteamericano han sido mayores al 20% en el caso de México y de hasta el 60% para Brasil y Colombia, lo que implica menores tasas de penetración y un mayor costo respecto al ingreso per capita”. Tovar cree que “la alternativa será elevar el subsidio que cada operador otorga a sus subscriptores pero que se ha erosionado por la regulación en las tarifas de terminación [tarifa que cobra un operador a otro operador por terminar las llamadas en su red] en varios de estos países”.

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